RANCHERIASTEREO

miércoles, 5 de junio de 2013

EL NUEVO OSCURANTISMO EN EL VALLENATO


No hay tiempo para nada.
La sociedad se adapta a esa velocidad y así lo hace la cultura y con ella su musica.

El vallenato es un cantar basado en la espontaneidad, la realidad y la ensoñación del hombre de las planicies y zonas ribereñas-lacustres de la Región Caribe colombiana. El 11 de julio de 2010, en el despacho de la Ministra de Cultura y ante el Consejo Nacional del Patrimonio, los departamentos del Cesar, La Guajira y Magdalena presentaron ‘El vallenato’ para la consideración del Consejo como Patrimonio Inmaterial de la Nación, definiéndolo como “un género musical tradicional cantado, nacido de la conjugación de tres expresiones culturales diferentes a partir de los cantos de vaquería de los campesinos y esclavos negros en las épocas de la colonización, la música y expresiones dancísticas de los indígenas nativos y el aporte de los instrumentos musicales europeos, que con la llegada del acordeón se consolidó con la guacharaca, de origen indígena, y con la caja, de origen africano, dando paso a la creación de cuatro aires como son el paseo, el merengue, la puya y el son, que con el paso del tiempo penetraron los altos estratos de la sociedad”.

Su mayor característica de autenticidad está dada por la letra de sus cantos de contenido narrativo y costumbrista, expresadas en un lenguaje elemental, y que, con la llegada de nuevas generaciones con vivencias culturales urbanas, se enriquecieron con contenidos de orden poético romántico.

Que un bien intangible sea considerado Patrimonio equivale a nombrarlo tesoro. Los tesoros inmateriales, anteriormente conocidos como ‘Obras Maestras de la Tradición Oral’, son un elaborado producto de los tiempos dentro de una matriz cultural singular e irrepetible. Por razones propias y previsibles del movimiento perpetuo de esas matrices culturales, la ‘fuerza’ que generan los tesoros de la Tradición Oral tiende a disiparse y finalmente a perderse con el paso del tiempo y la influencia constante de la modernidad con todas sus contracorrientes culturales. Estas últimas no son sino la versión contemporánea y feroz de las mismas corrientes que a su vez crearon el fenómeno o elemento desde sus inicios, hasta adquirir la forma y el contenido conocidos. El vallenato no nació como lo cantó el viejo Emiliano Zuleta o como lo tocó Luis Enrique Martínez, muchas cosas fueron mutando hasta establecer una ‘forma’ por muchos apreciada, que no requiere exhaustivas explicaciones, y menos para las comunidades involucradas en su gestación y desarrollo. Es ese el saber no sabido, no aprendido que es la marca registrada de ‘La cultura’, de cualquier cultura.

Los movimientos y cambios que con el tiempo fueron decantando sonidos, ritmos y saberes contaron con la aceptación popular espontánea para dar origen a esta hermosa musicalidad que nos convoca. Fueron perdurando los elementos y las formas que el pueblo mismo fue seleccionando dentro de sus preferencias, y las preferencias a su vez generando estilos, y los estilos a su vez determinaron escuelas, y así hasta obtener esta hermosa acuarela de versos y melodías, rutinas y rebrujes que constituyen al vallenato. Lo que no iba gustando se iba perdiendo y luego olvidando, pero todo fue un producto de lo que el pueblo-pueblo a través de su fascinación estética logró escoger como su música representativa.

Al iniciar el influjo mediático, su trepidante accionar sobre las masas, algo que se vuelve brutal desde mediados de los 80 hasta nuestros días, ya no es el pueblo quien escoge lo que debe perdurar dentro de su tradición sino los medios, que con su repetición y la estrategia pre-concebida de determinados clisés melódico-literarios, impactan el inconsciente colectivo y por ende el gusto popular; son ellos quienes dominan el panorama. Nadie puede ‘triunfar’ sin pasar por su filtro, y quienes fabrican la zaranda no necesariamente acreditan conocimiento o ascendientes dentro de la historia de nuestro canto vernáculo.

Las comunidades van adoptando los nuevos cantares a medida que la música se va pareciendo cada día más a sus propio estilo de vida: fácil, rápida, ligera, sin compromisos. No hay tiempo para nada, ni para dialogar, ni para contemplar la naturaleza ni para elaborar un romance. La sociedad se adapta a esa velocidad y así lo hace la cultura y con ella su música. ¿Tenemos entonces, por nuestro propio desdén espiritual, la música que nos merecemos?

Creo firmemente que a todo nivel vivimos una época de ‘nuevo oscurantismo’ que desecha la profundidad, la contemplación y el análisis por lo práctico, sintético e inmediato; son vacíos y clonados los cantos populares, como precarias y calcadas de Internet las tareas y trabajos escolares. Se está gestando una nueva sociedad de discapacitados espirituales en favor de hombres pragmáticos y parcos que no encuentran en el lenguaje del arte y la poesía un medio de elevación de la estética existencial. Y este fenómeno cultural-musical no fue exclusivo del vallenato: afectó por igual y en la misma corriente contemporánea la salsa y el merengue dominicano, ambos convertidos en una plataforma bailable de las baladas de los 80 y 90.

La nueva música de estos 25 años de influjo mediático convirtió el vallenato-folclor en vallenato-género, y por ser género, como el rock, la salsa, el jazz, todo le cabe. Su adaptabilidad al momento social, su energía contagiosa, su musicalidad sencilla pero bonita, su función testimonial, lo hacen apetecido y apetecible por donde quiera que transita en las nuevas versiones. Una de ellas se desconecta de la realidad ancestral de la relación hombre-mujer y propone una inversión de los roles, en donde el hombre es victimizado por un ejército irregular de mujeres infieles y desagradecidas, transformando al romanticismo –lírico, pero viril– en un discurso plañidero y genuflexo, propio de Corín Tellado, con sus respectivas excepciones. Otra variante del vallenato-género concentra su esfuerzo lírico-musical en el bailador; este nuevo danzante vallenato, alejado de la cadencia del desplazamiento gentil, sabrosón y ‘jamaqueao’ con los pies en la tierra (herencia de la cumbia) y del contacto cercano del cuerpo de la pareja, es montado en frenesí por la música que tiene un ritmo y cortes de percusión con baterías, que en determinadas ocasiones obligan a los danzantes a bailar sueltos y, por qué no, a saltar.

Ambas variantes modernas del Canto Tradicional son las responsables de esa inmensa fiebre nacional e internacional del vallenato, más ninguna de ellas transmite la esencia con la cual fue gestada su música mentora.

¿Qué pasó? ¿Se acabaron quienes son capaces de ser consecuentes con su entorno y expresarse en cantos que hablen de su acontecer y de su realidad? ¿Perdieron la habilidad de ver el paisaje y encontrar en él los símiles para concretar una idea poética?

No, allí están y son los mismos que alimentan al animal hambriento que es el vallenato moderno. Esa habilidad del verso y la melodía, de soñar despiertos y cantar volando entre nubes sigue estando entre los autores, no la han perdido, aunque ahora estén trabajando para otro propósito. Solo que ni ellos ni los intérpretes están dispuestos a morirse de hambre atrás de la edificación del folclor. Es tanta la influencia de las corrientes que dan origen a esta nueva música que ya ni pa’ tras van a mirar. Si Santander Durán Escalona se presentara hoy ante el Jilguero de América, Jorge Oñate, con una obra de las características de Las Bananeras, obra esta que fuese grabada por él mismo con el conjunto de los Hermanos López, no tendría chance de ser parte del repertorio del aún vigente Ruiseñor del Cesar. Lo mismo le ocurriría a Julio Oñate Martínez en el 2011, quien no habría sido escogido para ser parte de un CD de Poncho Zuleta con una obra musical ecológica monumental y cada vez más cierta como La profecía.

Solo quedan los festivales de música vallenata, y eso, algunos de ellos, para tratar de dejar ‘algo’ en el pensamiento de las gentes con canciones que le apuesten a la estética existencial y a la memoria de los pueblos.

Allí sigue lo que nos queda de ADN. Enfriar un poco las aguas para que el iceberg del folclor no se derrita a este ritmo tan acelerado es una tarea más que difícil. Hay que ver de qué manera congelamos para los tiempos la memoria de octogenarios que aún recuerdan versos nunca escritos, que llegaron de boca en boca a través de las generaciones. En eso trabaja actualmente el Ministerio de Cultura, asesorado por las organizaciones que integran el Cluster de la Música y la Cultura Vallenata –CMCV– en el desarrollo de un Plan Especial de Salvaguarda junto a las comunidades que generan el elemento, para que los tataranietos de Toño Salas y Eusebio Ayala conozcan su pasado genético-musical, en el intento de reactivar en ellos esta manera de ‘contar la vida cantando’ que es el vallenato y por eso aquí les van mis versos:

Mi sueño es ver la redención de lo que aquí brilló algún día,
Hermosos versos, melodías, que dieron vida a un acordeón,
Que vuelva a ser inspiración nuestro paisaje en lozanía,
Un vallenato de agonía, no es vallenato ni es folclor,
Esos llanticos de hoy en día déjenselos a Jorge Barón
Y si Usted comparte esta visión lo invito ya a mi cofradía.

Esto es más o menos como un intento de explicar el tema de lo que significa el vallenato moderno ante el vallenato tradicional, y si estas nuevas variantes representan una evolución o por el contrario, una distorsión, dentro de lo que debe proyectar la música popular como elemento de la cultura de una región. Aclaro que soy médico, no soy estudioso ni folclorista ni vallenatólogo, solo un parrandero sensible.



Por Adrián Pablo Villamizar

lunes, 3 de junio de 2013

HECTOR ARTURO ZULETA DÍAZ EL DIFUNTO TROVADOR

El 29 de septiembre de 1960 nació en Villanueva un niño al que le llamaron HÉCTOR ARTURO ZULETA DÍAZ, pocos días después de las fiestas patronales de santo Tomás, patrono de este, nuestro querido y amado terruño, Municipio ubicado al sur este del Departamento de La Guajira en las estribaciones de la serranía del Perijá, vigilado por el imponente “Cerro Pintao”, en el modesto hogar de Emiliano Zuleta Baquero “El viejo Mile” y Carmen Pureza Díaz, el cual se llenó de gloria, alegría y regocijo, como ocurrió también con el nacimiento de María, Emiliano Alcides; Tomás Alfonso, Fabio; Carmen Emilia, Mario y Carmen Sara.

Nace con el lustre de la más grande estrella que da luz a nuestro folklor vallenato, con los genes impregnados de la herencia musical de su padre, Emiliano Zuleta Baquero, su tío “Toño” salas y sus hermanos Tomás Alfonso, ”Poncho”, Emilianito, Fabio y Mario (Q.E.P.D), y no podía faltar el aporte dinástico de su abuela Sara Baquero “La Vieja Sara”.

El trasegar de su niñez transcurrió entre la escuela, la finca veraniega de sus padres en la Sierra Montaña, y el barrio Cafetal, donde nació, luego se traslada con la familia a la ciudad de Valledupar, años más tarde vuelve a terminar su primaria al internado del Colegio Santo Tomás de Rafael Antonio Amaya (Q.E.P.D), y después se va a Bogotá a continuar sus estudios secundarios. Su mundo juvenil fue efímero pero productivo, aún así alcanza una madurez temprana, pero llena de inocencia.


Antes de empezar su vida musical como acordeonero, interviene como cajero en el grupo de su hermano Mario, a quien acompaña por corto tiempo e interviene en su primera grabación; posteriormente integra a la agrupación de Oscar Negrete y Alberto Ariño, como encargado de la tumbadora. El aprendizaje sigue su marcha y se vincula luego al grupo artístico que dirigen el V Rey vallenato, Miguel López, y el cantante Gustavo Bula, quienes además llevan al acetato algunos cantos; Su insistencia por aprender el oficio de músico lo llevó a sacarle melodía a toda clase de instrumentos, pues era consciente de su capacidad; por ello era un polifacético en el arte musical, aprendió a tocar el acordeón con reconocida versatilidad y con una dinámica moderna que llevó un aire nuevo al tradicional estilo vallenato escuchado en los diferentes medios de comunicación de la región.

Héctor hace sus primeros pininos en el acordeón en Bogotá entre los años 1.977 y 1.978, tocando en tabernas como noches vallenatas y la casa de los Zuleta y tenía como cantantes a Robinson Damián (villanuevero) y a Reinaldo “el rey” Hinojoza; época está en que estudiaba en el colegio Gimnasio Interandino de Bogotá.

Héctor llega por primera vez al acetato por sus propios medios con la unión exitosa del cantante Araníes Díaz con quien cosechó muchos éxitos, se convierta además, en un manantial de versos y canciones de todos los estilos en los diferentes aires musicales representativos de nuestro folklor vallenato, lo que fue aprovechado por los grandes cantautores de nuestra música vernácula.

Su personalidad y alegría desbordantes se destacaban en los sitios que visitaba y su carisma contagiaba a todas las personas que se acercaban para manosearlo, saludarlo o expresarle su admiración, un ejemplo vivido de ello en la famosa K-Z Matecaña de Villanueva en unos carnavales donde se bajó de la tarima con su acordeón al pecho a bailar y a disfrutar con la gente que lo aplaudía.

Era un intérprete versátil del acordeón, lo que aprendió de su hermano mayor Emiliano Alcides, a quien rindió todos los honores como su inspirador. Optó por su estilo propio, fino, de digitalización ágil, gran capacidad creativa y atributos excepcionales para los arreglos, sin perder en ningún momento la autenticidad folclórica.


Finalmente el 8 de agosto de 1.982, Héctor pierde la vida en circunstancias extrañas a los 22 años de edad en la ciudad de Valledupar; quedando de luto el folklor vallenato con la pérdida de uno de sus más grandes baluartes, sin que el tiempo demostrara que hoy por hoy, nadie ha superado a Héctor, nadie ha tenido el talento del difunto trovador

Por: Harold Pavajeau.

jueves, 30 de mayo de 2013

EL CACIQUE QUE YO CONOCÍ Y QUE TODAVÍA CANTA EN MI MENTE

Hablar de Diomedes Díaz es describir todo un fenómeno musical que en 25 años de vida artística ha logrado imponer más de 700 éxitos que han traspasado las fronteras de Colombia. Más de quince millones de copias vendidas, 22 Discos de Oro, 23 de Platino y 13 Doble Platino, 3 Quíntuple Platino y una fama que lo sigue a todas partes y que lo ha hecho recorrer países de Sur América, Norte América y Europa.

Nació el 26 de mayo de 1957 en la finca El Carrizal ubicada en la Junta, muy cerca al Cerro del Higuerón en la Guajira, Colombia. Su madre Elvira Maestre y su padre Rafael Díaz, vivían humildemente en una casa de bareque, con techo de paja, en medio de ovejas, vacas, matorrales y maíz molido para las arepas.

Diomedes Díaz es el mayor de nueve hermanos, su afán por mostrarse como cantante y compositor le hacían correr por las tiendas del pueblo, se colaba en las fiestas y rogaba para que le dieran la oportunidad de presentarse como intérprete. Poco a poco iba metiéndose en ese mundo de músicos, así fuera cargando las maletas o arreglando los cables. A los quince años los grupos organizados ya le tenían miedo y envidia porque era Diomedes quien los opacaba en las parrandas.


Después de tantos esfuerzos y sacrificios con sus ahorros logra grabar un disco al lado de Náfer Durán, acordeonero hermano de Alejo Durán. Este trabajo se llamó "Herencia Vallenata" donde se incluye la canción "El Chanchullito", tema de su autoría que logró proyección y empezó a sonar en los listados de las estaciones radiales.

La primera canción que le grabaron como compositor fue "Cariñito de mi vida", interpretada por Rafael Orozco, quien bautizó a Diomedes en un saludo vallenato como "El Cacique de la Junta".

En 1977 al lado de Elberto "El Debe" López, hermano de Miguel López, acordeonero en aquel entonces de Jorge Oñate, lanza "Tres Canciones", una obra que habla de amores, serenatas y que le da el nombre a este álbum que rápidamente se convierte en el más escuchado por toda la Zona Atlántica. Pero indiscutiblemente el tema que lo sacó a la luz pública fue "Cristina Isabel" de autoría de Edilberto Daza y que describe el amor por una morena de Montería.

Aquel muchacho inquieto logró emplearse en Radio Guatapurí como mensajero en bicicleta. Este trabajo le ayudaría a mejorar su situación económica con un salario de setecientos pesos mensuales y además tendría la posibilidad de que le difundieran "La Negra" y "El Cantor Campesino", canciones de su autoría que fueron grabadas en aquellos tiempos por Jorge Quiroz y Luciano Poveda.

A partir de este disco, los amantes de la música vallenata se dieron cuenta del surgimiento de una figura que se caracterizaba por cantar con una sensibilidad impresionante, con una voz y una forma muy diferente a los de la época y que además era compositor.


Después de "Tres Canciones" vinieron 25 grabaciones todas con historias diferentes y un éxito indiscutible.

Desde aquella grabación en 1977, Diomedes Díaz ha producido por lo menos un disco anual, que lanza, como en un ritual, el día o el mes de su cumpleaños, fecha a la que le hizo honor contando su historia en la canción "26 de Mayo" .

Durante su carrera ha compartido con los más grandes acordeoneros : Náfer Durán, Elberto "El Debe" López, Gonzalo Arturo "El Cocha" Molina (Rey de Reyes), el desaparecido Juancho "El Conejo" Rois, Iván Zuleta y el actual Franco "El Coronel" Argüelles.
Sus producciones han sido: Tres Canciones (1977), De Frente (1977), La Locura (1978), Dos Grandes (1978), Los Profesionales (1979), Tu Serenata (1980), Para Mi Fanaticada (1980), Con Mucho Estilo(1981), Todo es Para ti (1982), Cantando (1983), El Mundo( 1984), Vallenato(1985), Brindo Con El Alma (1986), Incontenibles (1987), Ganó el Folclor (1988), El Cóndor Herido (1989), Canta Conmigo (1990), Mi Vida Musical (1991), EL Regreso Del Cóndor (1992), Título de Amor (1993), 26 de Mayo (1994), Un Canto Celestial (1995), Muchas Gracias (1996), Mi Biografía (1997), Volver a Vivir (1998) y Experiencias Vividas (1999).

En la vida de Diomedes Díaz, uno de los trabajos con mayores ventas ha sido "Título de Amor" en donde se destaca el éxito "Tu eres la Reina" de Hernán Urbina Joiro y está acompañado por uno de los acordeoneros más importantes del vallenato, creador del estilo musical con mayor influencia en la actualidad con alumnos como Omar Geles, Iván Zuleta y Franco Argüelles, es el desparecido Juancho Rois ahora reinando en el conocimiento, el recuerdo y la historia hasta la eternidad.

"Experiencias Vividas" con Franco Arguelles gran trabajo discográfico, temas como Ilusiones, Cabeza de Hacha, Que me coma el tigre, Color de Rosa y un repertorio de doce canciones siguen en el corazón de los fanáticos del Cacique que en su cumpleaños número 56 sigue dedicando el sentimiento que le ha caracterizado en su recorrido musical.

Articulos y notas

Sin duda Diomedes Díaz, es el artista colombiano más popular de todos los tiempos y es un ejemplo de superación tan bello como admirable.

Recuerdan sus amigos cercanos que por 1974, en la Junta (Guajira), cada vez que se organizaba una parranda vallenata se "colaba Diomedes", quien no era invitado para evitar que "dañara la fiesta" con su estridente voz que le ganó el apelativo de "El Chivato", por cuenta de otro amigo entrañable, el guacharaquero llamado "Piyayo". "El Cacique" era consciente de su limitación vocal y el único objetivo que perseguía con tales "apariciones", era promocionar las canciones que ya escribía y empezaban a gustar.

Desde tiempo atrás a esa fecha, Diomedes era protegido por su tío Martín Maestre, otro grande del acordeón y la composición vallenata. Tal parece que entre 1974y 1975, Martín se entregó de lleno a la tarea de "pulir a su gallito" tanto en la creación de canciones como en el canto. Diomedes resultó tan buen alumno, que en breve Jorge Quiroz y Luciano Poveda le graban su primer tema: "La Negra"; razón por la cual se vincula a Radio Guatapurí en Valledupar como mensajero, pero con la real intención de impulsar la difusión de esa obra.

Pero lo mejor estaba por suceder. La amistad con Rafael Orozco a través de las competencias en las semanas culturales del Colegio Loperena (Valledupar) y luego los contactos que estableció con Emilio Oviedo dieron paso a su primer gran éxito musical: "Cariñito de mi vida", el cual además lo bautizó con el célebre seudónimo de: "El Cacique de la Junta".

Diomedes rápidamente se vinculó como auxiliar del grupo musical de Miguel López y Freddy Peralta. Estos le grabaron algunas canciones como "Dolor de Cabeza" y varias veces le dieron oportunidad para hacer cortas presentaciones como cantante. Miguel López solía llevárselo a las parrandas como voz líder". En una de esas reuniones vallenatas, con Miguel, recibió "su primera novilla" de regalo, en Fundación (Magdalena).

En 1976 Diomedes logra el tercer lugar de la Canción Inédita del Festival Vallenato con el Tema "Hijo Agradecido" y allí hizo contacto con Náfer Durán para grabar primer larga duración. De esa producción se destacó el tema de su autoría: "El Chanchullito". Poco después, Pablo López lo presenta a Gabriel Muñoz en casa de Tenis López de Canales, en la Paz (Cesar), donde se organizó una parranda para sellar la unión con Elberto "El Debe" López y su vinculación sello CBS hoy SONY MUSIC.

De allí en adelante, la historia es de todos conocida. Los éxitos se sucedieron de manera vertiginosa y ascendente en compañía del mismo "Debe" López, "Juancho" Rois, "Colacho" Mendoza, "El Cocha" Molina, de nuevo con "Juancho" Rois y luego con Iván Zuleta. Diomedes trabajó "duro y parejo" durante veintiún anos para convertirse en el artista Colombiano que más discos ha vendido en la historia con más de 13 millones de copias. Su producción musical más vendida hasta ahora es "Titulo de Amor" y cada producción, generalmente se lanza con cerca del medio millón de ejemplares. Su presencia es prenda de garantía para el éxito de cualquier concierto, en los cuales desde hace 14 anos la gente no baila: ¡ solo escuchan, aplauden y gritan! . De todas maneras, no hay que olvidar que además, Diomedes es uno de los más grandes compositores colombianos. Basta con recordar: Bonita, Te necesito, mi muchacho y cientos más.

Sin embargo, ser una indiscutible celebridad, también le ha hecho heredar varios de los problemas que implica ser fuente de la noticia. Sobre su nombre y la estela que fulgura detrás, se han hecho algunos comentarios negativos, y la prensa ha aprovechado esa coyuntura. Varios factores incluyendo el exceso de trabajo, problemas en la administración de su empresa, o simplemente causas ajenas y no ajenas a su voluntad, han conllevado a tales situaciones.

De todas maneras, hay que ver el magnetismo de éste hombre para cambiar en segundos ¡ la ira popular por la admiración! No obstante, "El Cacique" de la Junta parece consciente de lo perecedero de ese privilegio sobre la voluntad de quienes le aclaman y que todo ello le ha hecho heredar varios de los problemas que implica ser fuente de la noticia.

Pocos conocen de cerca el mundo mágico y misterioso de este hombre que es capaz de llevar al delirio a cientos de miles de personas en minutos. Pero sabemos que es un ser muy tímido y solitario.


Esta leyenda nació un domingo 26 de mayo de 1957, a las siete de la mañana en la finca Carrizal, cerca de la Junta (Guajira).

miércoles, 29 de mayo de 2013

HOMENAJE A ADOLFO PACHECO ANILLO

Del 30 de mayo al primero de junio, se estará desarrollando el segundo Encuentro de Investigadores de Música Vallenata, organizado por la UPC y el Grupo de Investigación, La Piedra en el Zapato, en las instalaciones del Auditorio Julio Villazón Baquero de la sede sabanas  de  la Universidad Popular del Cesar.

El encuentro, es un evento académico, musical y social, cuyo propósito es rescatar, conservar y divulgar el dato oral y material sobre la vallenatología; información que permitirá hacer conjeturas hipotéticas, construir teorías  y perfilar la historia musical del vallenato, mostrando con ello la concordancia con lo fundamental y lo existencial.

En esta segunda  versión el Homenajeado es el compositor >Adolfo  Rafael Pacheco Anillo, nacido en San Jacinto, Bolívar,  el 8 de agosto de 1940.

Este evento es dirigido a la comunidad universitaria, investigadores musicólogos, folcloristas, gestores culturales, compositores e intérpretes, medios de comunicación y público en general.

Los organizadores tienen abierta desde ya, una convocatoria para:

Ponentes que presenten trabajos que versen sobre los tópicos específicos (Vida, pasión y misión del maestro Adolfo Pacheco Anillo) y disciplinares del Evento,  Compositores o intérpretes que presenten una canción inédita Perteneciente a los primeros años del vallenato,  debate central: ¿está en crisis la música vallenata?,  investigadores que hayan publicado libros en el último año como resultado de procesos de investigación para que cuenten sus hallazgos y metodología utilizada, coleccionistas discográficos de música vallenata que deseen presentar una muestra promocional de su compilación personal, Espectáculo en vivo de música vallenata, stand  de libros e instrumentos musicales y encuentro académico-gallístico: Homenaje al maestro Adolfo Pacheco Anillo.

El evento tiene además, previsto estímulos a los investigadores, por ello habrá premios a:

1. Mejor ensayo publicado, año 2011-2012. “Premio Rafael Oñate Rivero”.
Patrocinado por la Cámara de Comercio de Valledupar.
2. Mejor libro publicado, año 2011-2012. “Premio Julio César Oñate Martínez”.
Patrocinado por la Cámara de Comercio de Valledupar.

La entrada a este evento es totalmente libre.

FESTIVAL BOLIVARENSE DE ACORDEÓN DEL 27 DE JUNIO AL 1 DE JULIO 2013


Ya están abiertas las inscripciones, desde el 20 de mayo al 26 de junio de 2013, inscríbete en las oficinas de la Corporación ubicadas en el centro cívico Julio Gil Beltrán Simanca o a través del correo electrónico:festivalbolivarense2013@gmail.com o descarga el formulario de inscripción en la pagina Web:www.festivalbolivarense.com.

viernes, 24 de mayo de 2013

DOMINGO 26 DE MAYO CUMPLEAÑOS DEL "CACIQUE" DIOMEDES DIAZ MAESTRE


DE RANCHERIASTEREOS un feliz cumpleaños, grande como siempre tu voz pasará a la historia como una de las mejores en el canto Vallenato. FELIZ DÍA.


LAS QUE FALTABAN CD 1

  1. MOSAICO PARRANDERO
  2. PARRANDA RON Y MUJER
  3. EL BESITO
  4. CESANTIAS DE AMOR
  5. LUCERO ESPIRITUAL
  6. PERRO SINVERGUENZA
  7. JOSELINA DAZA
  8. LO QUE NO HAGO YO
  9. MI CORAZON
  10. CONMIGO SI TE VA A DAR
  11. BAJO EL PALO E MANGO
  12. EL ESCORPION
  13. ME MATA MI MAYE
  14. CUNDE CUNDE
  15. CAPULLITO
  16. REGALO A BARRANQUILLA
  17. PALOMA DE PLUMA BLANCA
  18. LA MONITA

http://www.mediafire.com/download/gw5ay4jrmf9wmyn/LAS_QUE_FALTABAN_DIOMEDES_I.zip

LAS QUE FALTABAN CD 2


  1. MOSAICO CURRAMBERO
  2. EL CORTE
  3. MANGUITO BICHE
  4. QUE ME COMA EL TIGRE
  5. HAY AMORES
  6. LO MÁS SABROSO
  7. PIDIENDO VÍA
  8. LOS SABANALES
  9. LA VOZ DEL PUEBLO
  10. LA MONITA
  11. CORAZON ALEGRE
  12. CIO CIO
  13. YA LO VERAS
  14. MI COMPADRE SE CAYÓ
  15. NO TIENE NÁ
  16. LAS CUATRO FIESTAS
  17. SIMÓN EL VIEJO

http://www.mediafire.com/download/b27bmxg25sgnveu/LAS_QUE_FALTABAN_DIOMEDES_II.zip

jueves, 23 de mayo de 2013

JULIO OÑATE revela los ‘HÉROES OCULTOS DEL VALLENATO’


Esta es la portada del libro ‘Héroes Ocultos del Vallenato’ de Julio Oñate Martínez, la cual hasta hoy fue revelada por Vanguardia Valledupar.

La obra literaria también tiene una muestra fotográfica, realizada por Jacobo Solano.

El escritor, investigador y folclorista, Julio Oñate Martínez, reveló a través de un libro esos actores olvidados por el folclor vallenato.

‘Héroes Ocultos del Vallenato’ es el nombre de esta obra que fue presentada hace unos días por el mismo autor, en un evento en la Casa de la Cultura.

Esta obra literaria que también tiene una muestra fotográfica, realizada por Jacobo Solano, es una revelación de estos personajes que por mucho tiempo fueron y siguen siendo pieza indispensable para un éxito musical, pero fueron relegados como músicos secundarios.

Sinopsis del autor

En el campo de la música popular la historia no la hacen sólo los grandes hombres, sino que al lado de ellos hay siempre una serie de personajes con un perfil menor que son lo que con frecuencia abren y abonan el camino para que los protagonistas alcancen la gloria.

Es pues, necesario, al escribir la realidad histórica, mirar hacia los lados de las grandes figuras donde están los que verdaderamente han sido sus peones de brega en el ascenso a la cima.

De ahí la importancia en rescatar los nombres de artistas, cajeros, compositores, guacharaqueros, percusionistas, guitarristas, cantantes, coristas y técnicos de acordeones, que han cumplido una labor injustamente minimizada o ignorada, pero que en buena hora, mediante la obra ‘Héroes Ocultos Del Vallenato’, se puede reconocer en toda su magnitud su aporte al engrandecimiento de nuestra cultura musical.

Los héroes

Los músicos que fueron revelados como héroes en este libro son: Abelito García, Adán Montero, Álvaro Cabas, Aníbal Alfaro, Armando León Quintero, ‘Chema’ Martínez, ‘Chema’ Ramos, Esteban ‘Chiche’ Ovalle, Marcos Díaz, ‘Chide’ Torres, Donaldo Martínez, Abel Suárez, Lucho Castilla, Hugues Martínez, Dionisio Herrera, ‘Fello’ Calderón, ‘Gique’ Cabas, Augusto Guerra, Jhonny Cervantes, ‘Juancho’ Calderón, ‘More’ Ovalle, ‘Ñame’ Mendoza, Néstor Martínez, Ovidio Granados, ‘El Pibe’ Rivera, Thomas Cuadrado, Rodolfo Castilla, Isaac Carrillo, ‘Wicho’ Sánchez, Wilber Mendoza, Wilman Jaimes y Wilson Peña.

por VANGUARDIA