RANCHERIASTEREO

viernes, 22 de febrero de 2019

LEANDRO DÍAZ, NOVENTA Y UN AÑOS DE SU NATALICIO



Por: Graciela María Morillo Araujo

Leandro Díaz deja de llorar / y suspirar el día que muera”. Esas duras palabras hacen parte de “A mí no me consuela nadie”, primer vallenato que le fue grabado al compositor en 1955, por parte del célebre “Pollo Vallenato”, Luis Enrique Martínez. En la misma pieza, Leandro Díaz se quejaba de cómo sus colegas tenían quien les consolara, mientras que él iba “por la vida renegando de este mal, / un mal terrible que me condena”.

Se refería Díaz, por supuesto, a la ceguera con la que nació, y que resultó ser, en muchas ocasiones, más un obstáculo, la posibilidad de imaginarse paisajes enteros y de plasmarlos en las letras de sus vallenatos.

Nacido un 20 de febrero de 1928 en Hatonuevo, Guajira, Leandro José Díaz Duarte, uno de los grandes creadores de vallenato de todos los tiempos, autor de clásicos como “Matilde Lina”, “La diosa coronada” y “Bajo el palo’e mango”, nació invidente. Eso no fue obstáculo para convertirse en uno de los compositores con mayor capacidad de descripción del género, que hablaba de “las aguas claras del río Tocaimo” o de “nubes azotadas de viento”.

En su infancia, les pedía a sus primos y amigos que le leyeran las historias que a él se le imposibilitaban. Su contacto con juglares como Emiliano Zuleta, Lorenzo Morales y Chico Bolaño le determinaron unas influencias que quedaron plasmadas en composiciones como “Esperanza perdida”, “La gordita”, “El cardón guajiro”, “El negativo”, “Preciosa mujer” y las ya mencionadas.

Su primera composición, “La loba de ceniza”, la creó a sus 17 años, y en 1955, el “Pollo Vallenato” Luis Enrique Martínez llevó por primera vez al disco una composición suya, “A mí no me consuela nadie”.

Tras dejar su natal Hatonuevo, Díaz se asentó en Tocaimo, Cesar, donde compuso el merengue “Los tocaimeros”, en el que mencionaba a todas las familias de renombre en dicha localidad. De hecho, en el vallenato fue considerado una suerte de rey del merengue por su afinidad con ese aire, en el que además escribió “La parrandita”, “La contra” y varias piezas más.

Muchas fueron las dignidades recibidas en vida por Leandro Díaz, entre ellas su declaratoria de rey Vitalicio del Festival de la Leyenda Vallenata en su edición número 38 al lado entre otros de Rafael Escalona, Calixto Ochoa y Tobías Pumarejo; pero seguramente su más notable orgullo haya sido que los versos de “La diosa coronada”, tema dedicado a una mujer que nunca le prestó atención, fueran empleados como epígrafe de “El amor en los tiempos del cólera” por su autor, el Nobel de literatura Gabriel García Márquez.

Quedan los ecos de quien fuera el último gran juglar del vallenato, el mismo que alguna vez dijo: “Yo creo que Dios no me puso ojos en la cara porque se demoró poniéndome ojos en el alma”.

Leandro Díaz Duarte, uno de los más grandes Juglares del vallenato.

miércoles, 6 de febrero de 2019

JUAN PIÑA VALDERRAMA "EL AZOTE DEL VALLENATO"



Juan Piña, el niño consentido de San Marcos (Sucre), Hijo del que fuera director de la banda de San Marcos, fue la música autóctona quien lo arrulló desde la cuna, y tal vez precisamente quien le dio esa voz increíble de tenor que sólo era comparable a la del fallecido Rafael Orozco y por la que aparecía después en los coros de todas las grabaciones Vallenatas de los setentas, ya fueran de Diomedes Díaz, el Binomio de Oro, los Hermanos Zuleta o de tantos otros. A sus 16 años llega a Medellín a probar suerte y es reclutado por la Orquesta de Los Hermanos Martelo con la que cosechó tal éxito que pudo lanzarse al solitario formando la Orquesta La Revelación al lado de su hermano Carlos Piña. Y es aquí donde Juan Piña no sólo se convirtió en la gran voz que era acompañada de una de las orquestas más potentes de Colombia.

Juan decidió apostar por el folklore Colombiano en medio de la internacionalización de la música, y se la jugó de tal forma que el Fandango, el Paseo, la Cumbia, el Mapalé, La Música de Banda y por supuesto “El Vallenato” tenían cabida por igual en su repertorio, adaptando y alimentando aquellas raíces con el formato completo de la Big Band, con lo cual, fue Juan uno de los pocos exponentes de la música colombiana que tuvo acceso a los grandes salones de baile de Colombia y la Radio.



Junto al gran acordeonero Ismael Rudas graban el álbum "El Azote Vallenato" donde sobresalen los temas El Almirante Padilla compuesta por Rafael Escalona y Compañera compuesta por Daniel Celedon Orsini, en esa canción fue la primera vez que se escuchó hablar de Darío Valenzuela; y muchos nos enteramos de su existencia, tal como se enteraron todos (eso creo) los amantes de la música Vallenata en Colombia, a través del cantante sucreño Juan Piña, quien ese momento se daba el lujo de grabar dos (LP) Long Play por año, uno con su orquesta “La Revelación” y otro de música Vallenata, mientras triunfaba con su orquesta; grababa al solitario Vallenatos inmortales, ahora siendo él la voz líder, de los cuales hoy nos deja; Compañera, Cómo Quieres Que Te Olvide, Grito en La Guajira, La Duda, entre muchas otras, aunque al mismo tiempo hacía sus incursiones como corista (primera voz) de casi todas las agrupaciones de ese género, como lo recalcamos antes, y en los diferentes sellos disqueros que ocupaban el panorama discográfico de esas épocas.

Pues bien, el LP al que nos referimos es “El Azote Vallenato”, año 1978; segundo de Juan Piña, al lado del que también sería su segundo acordeonista, el maestro Ismael Rudas Mieles, quien nació el 3 de Enero de 1948, en la población de Caracolicito, departamento en esa época Magdalena; hoy Cesar. Fue allí, en ese pueblito, donde comenzó su infancia musical, guiado por la asesoría de su padre Ismael Antonio Rudas Jaramillo, quien era un diestro en la estructura, conformación y reparación del acordeón diatónico, tanto, que diseñó un acordeón tan pequeño que solo tenía siete notas en la parte de la mano derecha, y dos bajos en la parte de la mano izquierda, donde su hijo Ismaelito, a la edad de cuatro años sacó las primeras notas de “La Piña Madura.

Juan Piña e Ismael Rudas, logran poner en los primeros lugares de sintonía casi todo el repertorio que escogieron para ese trabajo discográfico, pero indiscutiblemente la canción bandera fue el paseo romántico “Compañera”, del compositor Daniel Celedon Orsini.

Y fue “Compañera” la canción que Valenzuela (Técnico de Controles en la Consola) escogió para que Juan Piña le enviara un saludo, que quedo Inmortalizado en esta bella canción.

Álbum: Azote Vallenato
Año: 1978
Cantante: Juan Piña
Acordeón: Ismael Rudas
Canción: Compañera
Compositor: Daniel Celedon Orsini

miércoles, 9 de enero de 2019

EL REY DEL SON RICARDO MAESTRE ARJONA Y JULIO ROJAS BUENDIA UNA COMPAÑIA


Ricardo Maestre Arjona, fue un cantautor colombiano del vallenato. Nació el 18 de abril de 1961 en El Difícil en Magdalena, población conocida como "La Cuna del Son", rodeado de hermosas melodías, el ganado, los gallos y política. Su extinto padre, Luis Maestre Palmera, fue diputado en varias oportunidades.
Ricardo Maestre se inició en la música apenas siendo un niño, fiel herencia de su abuelo materno Ricardo Arjona, un célebre maestro en música de viento. Descendiente además, de la prolífica escuela de los Maestre de La Junta (La Guajira) de donde provienen otros grandes intérpretes como Diomedes Díaz Maestre y Rafael Orozco Maestre.
De esa región también provino su abuelo paterno Alejandro Maestre Sierra.

Ricardo es considerado "El Rey del Son" por la capacidad de interpretar el tema en ritmo “Son” "Pena y Dolor," como lo afirma el periodista y escritor Daniel Samper Pizano en su libro y producción discográfica "Cien Años de Vallenato". Asimismo, el maestro Francisco "Pacho" Rada (q.e.p.d), creador del ritmo Son, siempre lo consideró su mejor intérprete.
En su vida musical ha alcanzado grandes logros. Algunos de esos triunfos al lado de acordeoneros de primera línea como Ramón Nonato Lemus Toro; Julio Rojas Buendía; Rafael Escobar; Robinson Maestre y José Carranza, quienes de una u otra forma marcaron su carrera artística.
Ricardo recibió "Disco de Oro" por parte de la casa disquera Sonolux, gracias a sus ventas millonarias y tres "Congós de Oro", compitiendo al lado de los grandes del vallenato. Fue el primer cantante vallenato invitado a actuar en el Reinado Nacional de la Belleza de Cartagena, con el maestro José Carranza.
Pero fue con el dos veces Rey Vallenato, Julio Rojas, cuando vivió su época de oro, interpretando canciones como “Levántate María; “Pena y Dolor”; “María Espejo”; “Tristeza”; “Volvieron”; “La Víspera de Año Nuevo”; “Norma”, “La de los Ojos Negros”; “La Espina”; “Indiferencia”; “Por un Detalle”, entre otros, figurando con enorme éxito en Colombia y el Exterior.
Por su parte Julio Rojas Buendía nació el 29 de julio de 1959 en un corregimiento de San Juan Nepomuseno que se llama "San Agustín" Bolívar el único corregimiento que tiene San Juan a orillas del río magdalena. El apellido original de Julio no es Rojas es Tetay Buendia; por parte de la mamá era como una costumbre llevar el apellido Rojas. como les veniamos diciendo nació en San Agustín de ahí paso a vivir a otro corregimiento de San Juan que se llamaba San José de las Porqueras ahora se llama San José del Peñón y de ahí paso a San Juan Nepomuseno a los 12 años, pero vivió en Barranquilla desde su adolescencia. A la edad de 13 años aprendió a tocar el acordeón de forma autodidacta. Por medio de un amigo, quien era guacharaquero del cantautor Diomedes Díaz, Rojas visitó por primera vez la ciudad de Valledupar a los 17 años de edad y desde entonces empezó a relacionarse en el ambiente musical vallenato.
Entre sus primeras presentaciones en público con su acordeón figura el acompañamiento que Rojas le hizo al compositor de música Vallenata Octavio Daza en el año 1978, quien saliera ganador del concurso de la "Canción Inédita" del XI Festival de la Leyenda Vallenata con su tema Río Badillo.
1980 ocupó el segundo lugar, detrás de Elberto "El Debe" López en el Festival de la Leyenda Vallenata.
1981 repitió la gesta, fue finalista pero el ganador del ese año fue Raúl "El Chiche" Martínez.
1982 logró el tercer puesto, siendo el ganador el acordeonero Eliécer Ochoa.
1983 Julio Rojas Buendía se alza con la Corona de Rey Vallenato de ese año por primera vez acompañado por el cajero Danny Castilla y el guacharaquero Ramón Bertel, y repetiría en 1994 para convertirse ganador en dos ocasiones del Festival de la Leyenda Vallenata.
El escritor y Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez hizo parte del jurado que le otorgó la corona de Rey Vallenato en 1983 por primera vez, también fueron jurados el periodista Enrique Santos Calderón, el acordeonero Miguel López, el compositor Leandro Díaz y Rafael Rivas Posada.
Los Acordeoneros Andrés Landero y Náfer Durán fueron declarados "fuera de concurso". Mientras que el acordeonero Ovidio Granados, ocupó el segundo lugar y Emilio Oviedo, el tercero.

Una anécdota entre Julio y Gabriel García Márquez 
“Cuando Julio fue al Festival en 1983, uno de los jurados fue Gabriel García Márquez. Acababa de ganarse el Nobel, así que todo estaba revolucionado con su llegada. Gabo propuso que para conocer más sobre la música que iba a juzgar, deberían invitar a todos los participantes para que tocaran, entonces invitaron a todos menos a Julio. Ese hombre corrió y corrió pero llegó tarde a esa presentación, donde estaba La Cacica, Consuelo Araujo; Gabo y Escalona, que ya lo conocía. Julio se acercó al escritor y le dijo ‘maestro, me presento, soy Julio Rojas Buendía’. Le mostró la cédula. Entonces Gabo le dijo, “aléjate de mí con ese apellido porque si ganas van a decir que ganaste por el parentesco (con los Buendía de Cien años de Soledad)”. Efectivamente Julio ganó, pero por su talento y porque todos consideraron que era el mejor, y de ahí empezó una bonita amistad con Gabriel García Márquez”.
Para el dúo vallenato Maestre – Rojas la muerte enluto a sus seguidores y al folclor vallenato, primero con la partida en Barranquilla el 13 de julio de 2009 de Ricardo Maestre, a raíz de un infarto, su muerte causo un hondo pesar en su pueblo natal El Difícil, por ser su familia una de las más reconocidas en esa comarca y sus alrededores. Familiares y amigos se trasladaron de inmediato a Barranquilla para acompañar a su esposa e hijos en ese inesperado momento.
Pasaron 7 años y La noche del 19 de junio del 2016, Rojas Buendía había sido homenajeado en la Plaza de la Paz de Barranquilla, durante el cierre del XV Festival Distrital de Música de Acordeón, y en el que también estuvo presente Adolfo Pacheco. Las últimas canciones que interpretó al lado de Adolfo fueron algunas de los temas que les dieron fama; El Tropezón, El Viejo Migue y Mercedes. Rojas llegó al evento sintiéndose mal; con fiebre y sudor, terminada la presentación se retira a su casa y en la madrugada del día 20 de junio, a la edad de 57 años, Julio Rojas falleció en Barranquilla, a causa de un paro cardíaco.
De Ricardo Maestre y Julio Rojas grandes músicos que en paz descansen, les compartimos el tema “Volvieron”, canción compuesta por el desaparecido Hernando Marín, un muy bonito tema, donde nos deja como mensaje que en la vida los tiempos malos pasan y llegan las cosas buena, solo hay que perseverar y tener fe que los tiempos mejores están por venir.
Año: 1983
Álbum: Volvieron
Voz: Ricardo Maestre Arjona
Acordeón: Julio Rojas Buendía
Título: Volvieron
Compositor: Hernando Marín

viernes, 4 de enero de 2019

ISMAEL ANTONIO RUDAS MIELES



Por: Dorian Meza Granados


Nació el 3 de enero de 1948, en la población de Caracolicito, departamento del Magdalena, en esa época; hoy Cesar. Fue allí, en ese pueblito, donde comenzó su infancia musical, guiado por la asesoría de su padre ISMAEL ANTONIO RUDAS JARAMILLO, quien era un diestro en la estructura, conform ación y reparación del acordeón diatónico, tanto, que diseñó un acordeón tan pequeño que solo tenía siete notas en la parte de la mano derecha, y dos bajos en la parte de la mano izquierda, donde su hijo Ismaelito, a la edad de cuatro años sacó las primeras notas de LA PIÑA MADURA, canción que casi siempre ha sido preferida por los principiantes en el aprendizaje de este instrumento.

Motivado por la ejecución de grandes acordeonistas que acudían allí en busca de reparar sus instrumentos, Ismaelito fue adquiriendo experiencia, con la relación y consejo de grandes juglares, como Luis Enrique Martínez, Pacho Rada, Abel Antonio Villa, Nafer y Alejandro Durán entre otros, aprendiendo a distinguir las diferentes cadencias entre el paseo, el son, el merengue y la puya, así como todo género que se escuchaba en toda la región que predominaba el magdalena grande. Se podría decir que fue esta la plataforma que impulsara a Ismael Rudas para que en su corta edad, poco a poco fuera tomando la iniciativa de conformar su propia agrupación, tocando el acordeón y vocalizando él mismo. Con el consentimiento de sus padres, se hizo célebre, amenizando fiestas y tertulias familiares en su pueblo natal, así como en algunos lugares alrededor.
Ya con una meta clara, precisa y definida, aceptó una invitación que le hicieron desde la ciudad de Ocaña (Norte de Santander) para que fuera el acordeonista principal de la agrupación musical EL COMBO NUEVO, con la dirección general de Mario Restrepo, quien a la vez era el guitarrista. Este paso por Ocaña fue fundamental en su formación musical, ya que el formato de combo, con saxofón y guitarra eléctrica, le daba un matiz, muy diferente al estilo del vallenato, y por supuesto, la estructura melódica exigía una mayor responsabilidad armónica, que de alguna manera vendría a enriquecer la experiencia musical de un acordeonista empírico del tradicional género vallenato, que sin el ánimo de restarle importancia, su campo musical es bastante limitado. Quizás, motivado por eso, fue que Ismael Rudas, en su gran anhelo por ser un buen profesional, tomó la decisión de estudiar guitarra clásica en la escuela de Bellas Artes de la ciudad de Santa Marta, donde quedó claro que su interés no era tanto la ejecución de la guitarra, sino adquirir conocimientos sobre el solfeo y la gramática musical, ya que dicho por él mismo, nunca aprendió a tocar la guitarra, pero en cambio sí aprovechó sus conocimientos de la teoría para aplicarlo a la escritura de la música que creaba en su acordeón.
Aunque esta incursión en EL COMBO NUEVO, le dejara tantas satisfacciones, como fue el hecho de presentarse en los encopetados clubes del Norte de Santander, lo que le sirvió de trampolín para presentarse en 1968 en el concurso de LA ORQUÍDEA DE PLATA PHILIPS, un evento donde solo se presentaban las grandes agrupaciones, Ismael tenía muy claro que su futuro estaba en la grabación con su agrupación, musical, Ismael Rudas y su conjunto, y por eso un día cualquiera tomó la decisión de regresar a su tierra, comprometiéndose con Mario Restrepo, a buscarle un remplazo para EL COMBO NUEVO, y recomendó a un primo suyo: Abel Fuentes Rudas, quien asumió la vacante con mucho profesionalismo.
El retorno de Ismael rudas a su querido pueblo, tuvo sus inconvenientes, ya que a su regreso, su madre, Isabel Dolores Mieles, se había trasladado a la ciudad de Santa Marta con el resto de la familia, menos el viejo Ismael, quien se quedó al frente de su taller en Caracolicito. Pero resulta que aquel Caracolicito que vio nacer a Ismael Rudas, ya no pertenecía al departamento del Magdalena, sino al recién creado departamento del Cesar. Es por eso que a Ismael Rudas, cuando se le pregunta por su tierra natal, no puede ocultar la nostalgia que le causa el recuerdo de haber pertenecido al Magdalena, y de tener como capital a la ciudad de Santa Marta donde aun reside su familia maternal.
En el año 1970, ya entre Santa Marta y Caracolicito, Ismael Rudas se conoce con Rafael Mendoza, quien se encontraba promocionando un disco LP, que grabó en discos Fuentes, con el acordeón de Norberto Romero, donde se destacaba la canción que le dio el titulo al LP, "Carrito Viejo". este encuentro con Rafael Mendoza, generó la primera pareja musical que tuvo Ismael Rudas, pero bajo la razón social de Rafael Mendoza y su conjunto, decisión que Ismael aceptó porque quería debutar ante una casa disquera, y así hicieron la primera grabación, que se trataba de dos discos en el formato de 78 R.P.M. uno era "IMELDA", con la voz y autoría de Ismael Rudas, y tenía como respaldo, "NO HAGAN BULLA", el otro era, "AMOR INDÍGENA", con respaldo "ACORDEONES DE LUTO", ambos de la autoría de Rafael Mendoza. Esta grabación se hizo en el sello EPIC de la compañía CBS, pero discos Fuentes se enteró de dicha grabación, y como el señor Rafael Mendoza, aun tenía un contrato de exclusividad vigente, no permitió la salida de los dos sencillos que estaban en proceso, entonces la CBS llamó a Ismael Rudas y le propuso que los discos salieran a nombre de él, que no tenía compromiso con nadie, y precisamente eso era lo que estaba esperando el hijo de Caracolicito. Salieron al mercado los dos sencillos, y el gran éxito fue la canción "IMELDA", voz y autoría de Ismael Rudas. Esto fue como una afrenta para discos fuentes, quien llamó de inmediato a Rafael Mendoza para que cumpliera su compromiso de exclusividad, acompañado del acordeón de Ismael Rudas, a quien le abrieron las puertas, ofreciéndole un contrato para grabar un disco, pero con la razón social, Ismael Rudas y su conjunto, negociación que se llevó a cabo tan pronto como terminaron la grabación de "CARRITO CONTENTO", segundo trabajo de Rafael Mendoza y su conjunto. De esta manera Ismael Rudas, grabó en el año de 1971 su primer larga duración, con su acordeón y su voz, obteniendo un éxito más grande que "IMELDA", el sencillo que había grabado en EPIC; estamos hablando de una secuencia de la canción "IMELDA", donde Ismael describe la historia de un metafórico amor, en el que se inspiró, para luego narrar el recuerdo y la nostalgia de los secretos que permanecieron guardados por un buen tiempo en el fondo de un baúl, lo que le dio pie para darle titulo a una nueva canción y a su primera obra musical en discos fuentes: "EL VIEJO BAUL", el disco en general contiene obras de Lenin Alfonso Bueno Suárez, Roque Gullo, y otras del mismo Ismael.
En 1972, se graba "MANANTIAL DE ÉXITOS", Ismael Rudas y su conjunto, canta: Ismael Rudas. Con esta grabación que contiene canciones de Ismael Rudas, Roque Gullo, un tema de Chelo Rojano, y "RECUERDOS DE IMELDA", una canción que compuso Lenín Alfonso Bueno Suárez, como contestación a la canción IMELDA, se cumple con el contrato firmado con discos Fuentes.
En 1973 se graba "EL BOHEMIO", Ismael Rudas y su conjunto, canta: Ismael Rudas, con canciones de Roque Gullo, Mateo Torres, y de Ismael, pero discos Fuentes por estrategias de mercadeo, deja por fuera tres canciones de Ismael Rudas, para editar tres temas de la agrupación de Gilberto Torres, quien también era artista exclusivo de discos Fuentes.
En 1974, Sonolux llama a Ismael Rudas, para que grabe el disco de larga duración, "SANGRE PARRANDERA, Ismael Rudas y su conjunto, canta: Ismael Rudas. Este Álbum contiene temas de Manuel Dinapoli, Lorenzo Vásquez, Enrique Ramírez, y el resto, pertenece a la autoría de el propio Ismael Rudas.
De ahí en adelante, Ismael decide formar pareja con Daniel Celedón, quien venia de grabar con Israel Romero. Fue en 1976 cuando realizaron la grabación del disco de larga duración, "AMIGO MIO", en esta grabación se destacan los éxitos: "AMIGO MIO" de Federmann Fuentes, "AQUELLA TARDE" de Ismael Rudas, "LA GOTA FRÍA" del viejo Emiliano Zuleta, "LA TIJERA" de Luis Enrique Martínez y "TRAJECITO GRIS" de Armando Zabaleta entre otros. En pleno furor de todos estos éxitos, sucede algo que nunca debió pasar, pero sucedió: Daniel Celedón se va con Norberto Romero, e Ismael Rudas descubre a Adanies Díaz, y graban tres discos LP en Codiscos, "DE COMPETENCIA", "VIOLENTO" y "COMO SIEMPRE".
En el transcurso de estas grabaciones, Codiscos le propone a Ismael Rudas que asuma la producción de continuar con los famosos violines vallenatos, un formato que la casa disquera venía realizando con el acordeón de Alfredo Gutiérrez.
Terminando ese trabajo le piden que prepare un repertorio para que lo grabe con Juan Piña, y mientras que Juan Piña se encontraba en Ecuador, Ismael hizo los arreglos y grabó todas las canciones para cuando llegara Juan, solo hiciera la parte de la voz. Así se llevó a cabo esta producción, "EL AZOTE VALLENATO", donde se destacó la canción "COMPAÑERA", de la autoría de Daniel Celedón, con la incursión de la reconocida cantante Lucy Peñaloza, hija del maestro Antonio María Peñaloza, quien hizo la primera voz en los coros de este precioso tema que se disparó como uno de los más grandes e inolvidables éxitos de este género. Es de anotar que en este disco no aparece el nombre de Ismael Rudas, debido a que Codiscos sugirió que como en esos días iba a salir el disco "COMO SIEMPRE", con Adanies, no era prudente que Ismael saliera simultáneamente con dos cantantes diferentes.
Pero no pasaron muchos días para que los amantes de este género recibieran una noticia que iría a cumplir con una aclamación de los oyentes del vallenato: Ismael Rudas se unía nuevamente con Daniel Celedón, para conformar la agrupación musical EL DOBLE PODER, y lo bueno de esta vez fue que pudieron darse el lujo de escoger la casa disquera, que les brindara mejores propuestas, y esa fue Industrias Philips, quien en el año 1980 abrió de inmediato sus estudios para que grabaran el disco "VOLVIMOS"; de esa producción se destacó la canción de la autoría de Adolfo Pacheco, "MERCEDES", tema donde hizo su debut, Kissy Calderón, pero también se destacaron canciones como "EL SALUDO" de Lisandro Meza, "UN DIA MUY TRISTE" de Daniel Celedón, "VOLVIMOS" de Oscar Cormane y "SE ACABA MI PUEBLO" de Romualdo Brito, entre otros. Después vinieron siete discos más, bajo la razón SOCIAL de EL DOBLE PODER, produciendo grandes ventas, las cuales generaron diversos galardones, como discos de oro, de platino, y la tradicional Orquídea de Plata Philips, que la casa disquera, generalmente otorgaba a sus máximos vendedores.
En esta brillante época de EL DOBLE PODER, Ismael Rudas realizó varias producciones con otros artistas, como fue el caso del actor Ronald Ayazo, con quien grabo el LP, "EN PROYECCIÓN VALLENATA"; también grabó el disco "SOY YOLANDA" un larga duración con la voz de la Ocañera Yolanda Pérez, más conocida como "Yolandita". Y casi en la misma época realizo la primera grabación de Jorge Celedón con su hermano Poncho, "SUEÑO DE NIÑÉZ".
Luego por esos desatinos de la vida, muy acostumbrados en las agrupaciones vallenatas, se dispersa "EL DOBLE PODER", y Daniel, se une con Gabriel "El Chiche Maestre", e Ismael descubre a Jesús Manuel, y graban tres discos LP: "DIRECTO AL CORAZÓN", "MIL FRASES" y "LA VERDAD DEL CUENTO". bajo la razón social, LOS PARRANDEROS. Pero el virus de la separatitis no se hizo esperar, y fue así como Omar Geles le envió un emisario a Jesús Manuel, ofreciéndole una alta suma de dinero, para que pasara a formar parte de LOS DIABLITOS, y por el otro lado, El Pollo Isma, se unió con Elías Rosado, para grabar el LP, "EL ARTISTA", con la razón social EL NUEVO PODER, pero esta unión, solo duró un año, ya que Ismael le tenía el ojo echado a Leandro Torres, un muchacho de Valledupar, con quien grabó el disco, "CANTA POR LA VIDA", pero aquí pasó algo extraño, y fue que este muchacho sufría de unos nervios incontrolables, y no fue posible que se subiera a una tarima a presentar sus canciones, y menos a expresar algo frente a un micrófono de una emisora; tanto así que Ismael firmó un contrato para presentarse en el Show de América que se realizó en Bogotá en el mes junio de 1992, y no fue posible hacerlo con Leandro Torres, debido a sus nervios. De manera que a Ismael le tocó acudir a su viejo compañero, Daniel Celedón, con quien siempre ha conservado una muy buena relación de amistad, y así pudo dar cumplimiento al compromiso, donde Leandro, con la ayuda de algunos traguitos, y colaborándole con mucho estímulo, alcanzó a interpretar dos o tres temas, pero nunca se superó por completo. De este accidental encuentro entre Ismael y Daniel, se fraguó la idea de darle vida nuevamente a la pareja de EL DOBLE PODER, pero en ese momento, Ismael ya tenía conversaciones avanzadas con Armando Mendoza, con quien grabó el disco. "UNA ROSA EN MI JARDÍN", donde se destacó la canción, "MUCHA DAMA", de la autoría de Rafael Mendoza, "UNA CANCIÓN ETERNA", de Jacinto Leonardi Vega, y la canción que le da el titulo al álbum, de la autoría de Romualdo Brito López.
En 1996, se reencuentran Ismael y Daniel para darle continuidad a la pareja EL DOBLE PODER, y graban en el sello FM, el disco "NUEVAMENTE", pero en esta oportunidad, Ismael asume la dirección de la producción musical 100 años de vallenato, con Daniel Samper y Pilar Tafur, en el sello MTM de Humberto Moreno. Sin duda alguna, esta ha sido la producción de género vallenato, más grande que se ha hecho en el mundo; se podría decir que fue un gran acierto la incursión de grandes maestros del acordeón, como Miguel López, Alberto Rada, Julio Rojas, Colacho Mendoza, y el mismo Ismael Rudas, para interpretar ciento veinte canciones, con la vocalización de Ivo Díaz, Armando Mendoza, Javier Gámez, Eliécer "El Cheche" Rada, Adolfo Pacheco, y Daniel Celedón. Hay que aclarar que de esta producción, solo se escogieron cien temas, que fueron editados en seis CDs, acompañados por un libro, escrito por el periodista Daniel Samper Pizano, a manera de ilustración sobre el contenido total de la obra, donde se cuenta buena parte de la historia, y un nutrido anecdotario que gira alrededor de las costumbres y vivencias que no podrían quedar por fuera del entorno que dio pie al engrandecimiento de la música de Francisco el Hombre. Esta grabación que se llevó más de siete meses de trabajo, en los estudios AUDIOVISIÓN en la ciudad de Bogotá, con el ingeniero Mauricio Cano, fue finalizada en 1997, y lanzada en el mismo año, en el teatro La Castellana, con la presentación y animación de Fernando González "Pacheco", y transmitida en directo, durante dos horas, por la programadora, JORGE BARÓN. Casi que simultáneamente se hizo presencia en las principales emisoras del país, para luego viajar a Europa, en compañía de Daniel Samper y Pilar Tafur.
Para esta gira promocional, Ismael Rudas escogió a su compañero de formula, Daniel Celedón, como vocalista, a Javier Santander en el bajo, Javier Polo, como corista y guacharaquero, y Ariel Ávila en la caja. Con una agenda muy copada, Ismael Rudas y su agrupación improvisada, dio cumplimiento a varios espectáculos en la ciudad de Paris, como La New Morning, el salón de la Unesco, La plaza de la Villete y el festival de cine en Biarritz, donde Colombia participó con la película LA DEUDA, obteniendo un premio como el mejor guión. Es de gran orgullo colombiano, poder decirles que en este evento, la agrupación de Ismael Rudas, tuvo la responsabilidad de ambientar, al son de vallenatos, la apertura, sostenimiento y clausura de tan connotado festival. Es allí donde después de tantos logros, Ismael Rudas, ve la oportunidad precisa para colgar el acordeón, y le manifiesta a su compañero Daniel, la decisión de retirarse de manera definitiva de los espectáculos musicales, y al regreso de Biarritz a Paris, aprovechan el bello paisaje que les brinda la Catedral de Notre Dame, y las aguas del Rio Sena, para tomarse allí la foto que les sirvió de carátula al disco "NUEVAMENTE" que acababan de grabar para el sello FM, y que fue lanzado al mercado mientras cumplían su gira de promoción al álbum 100 años de vallenato.
Ismael Rudas tomó muy en serio su retiro de los espectáculos musicales, pero sigue haciendo música, como arreglista y productor, desde su propio estudio de grabación G.RUVEL, en la ciudad de Barranquilla, donde reside con su señora, hijos y nietos.

Revisión y corrección: ÁNGEL MASSIRIS CABEZA

MÁXIMO MOVIL EL INDIO DE ORO


POR: Graciela María Araujo Morillo

Nació en Guamachal (La Guajira), 29 de mayo de 1935 – San Juan del Cesar (La Guajira), 4 de enero de 2002.

Fue criado en Guamachal por su abuela la india Cornelia, de la etnia Wayú, hacedora de hamacas y pellones. Siendo muy joven se marchó a trabajar en la finca de Alfredo Daza Morales, en San Juan del Cesar y luego contaría que en ese vaivén de llevar el ganado al río Cesar a darle agua nació su oficio de cantarle a la naturaleza y a los seres queridos. De muy pocos estudios, siendo principalmente autodidacta, pero que necesitaba a menudo que amigos como José Parodi le escribieran la letra de las canciones, alcanzó las más altas cumbres de la música vallenata, especialmente con sus Paseos Tradicionales y Merengues. Su primera canción grabada fue "Mujeres que me dejaron", por Alfredo Gutiérrez. Luego siguieron los máximos exponentes del vallenato, como Jorge Oñate ("Mi huerto", "La Mujer Conforme", "Penas de mi Tierra", canción ganadora en el primer Festival de Compositores de Música Vallenata en San Juan del Cesar, en 1977, "El Sobrecito", y muchas más: Los Hermanos Zuleta (“El firme”), Diomedes Díaz ("El errante", "La vida del artista", "Que me mate el dolor", entre diversas), Beto Zabaleta (“Aunque sufriendo te olvido”), El Binomio de Oro (“Carmencita”), entre otros grandes grupos vallenatos.

Afirma su amigo José Parodi que el tema "Aunque sufriendo te olvido", donde nombra al primer cirujano en realizar un trasplante de corazón, Cristian Barnard, le fue enviado a Barnard a su país natal, Suráfrica, a Ciudad del Cabo, y que le respondió a Movil en una carta: "La próxima vez que se vuelva a enamorar, no diga o repita que el corazón se enamora, porque el corazón es sólo una bomba que mueve la sangre de un lado para otro, que en ese caso busque un psiquiatra".

Durante dos décadas las canciones de Máximo Movil se mantuvieron con fuerza dentro del campo musical; sus temas fueron grabados por Alfredo Gutiérrez, Los Hermanos Zuleta, Los Betos, Jorge Oñate, Diomedes Díaz, Silvio Brito y Elías Rosado y Carlos Vives entre otros. Hasta el año pasado Diomedes volvió a grabarle “Que me mate el dolor”.

Apodado "El Indio de Oro", también se desempeñó como chofer y aserrador de madera. Escribió más de 100 composiciones, se le considera el primer indígena compositor de la casta wayuu que incursionó con éxito en la música vallenata. Gozaba de una memoria prodigiosa y dejó un estilo inconfundible en sus melodías, armonías y letras.

Hoy, muchos años después de su muerte, seguimos en deuda con este talentoso compositor llamado cariñosamente "El Indio de Oro", quien a pesar de ser iletrado alcanzó a mostrar gran maestría en la composición musical vallenata, principalmente de merengues; ritmo en el que se proyectó como toda una autoridad, por la manera de demostrar que estaba vigente para cualquier contienda musical; así lo reflejan canciones como: Gallo de riña, El firme y Penas de mi tierra, además de otras canciones que han pasado a la historia, tal es el caso de la mujer conforme, está de fiesta mi pueblo, Así es como vivo yo, Mensaje aventurero, La Vecina y En realidad me quiso entre otras.

viernes, 21 de diciembre de 2018

ANDRÉS LANDERO, UNA HISTORIA


Por: Graciela María Morillo Araujo


El hijo de Rosalba Landeros e Isaias Guerra, Andrés Gregorio Landero Guerra, aprendió a querer la tierra que le permitió forjar el sentido de compositor, apoyado siempre por su padrastro Dolores Estrada y Rosalba Landeros, de la que lleva su apellido e intransigencia. 

Desde los ocho años visitaba el monte fascinado con el canto de los pájaros, ayudando esto a su sentido musical. Por eso le ha cantado a todo, desde la mujer hasta el ave silvestre. 

En su haber tiene una herencia musical, su padre Isaias Guerra, fue un gaitero diestro, quien anduvo con Toño Fernández, por los confines de la región, haciendo sonar el instrumento mágico que deja ensoñaciones a quien la escucha. Su abuelo fue un reconocido tamborero.

Andrés, se independizó de su hogar a la edad de 17 años, y construyó su propio mundo, comprando una parcela donde cultivó tabaco. Cada domingo bajaba del monte a la casa, en una de esas visitas, una tarde logró escuchar al acordeonero del pueblo "Pello Arrieta", tocando "El Tigre Mono", le fascinó y lo silbó durante muchos días, como si aquel disco lo hubiese embrujado, con los acordes de aquella composición. Los habitantes de la región están convencidos que a Landero, lo asustó El diablo, solo porque no le hizo caso al viejo Caro, un vecino quien le pidió que no silbara tanto ese "Tigre Mono", pero desobedeció la sugerencia del "Maestro" y como represalia, el demonio le silbó durante horas y horas.

Miguel Landero, sería el mecenas de la época y le compró al viejo "Pacho" Rada, un acordeón en 60 pesos, pero el afortunado no fue el primo, si no Andrés , quien aprendió a sacar notas, se volvió un diestro para ejecutar el instrumento.

Su debut se hizo frente a los matarifes de San Jacinto, y ganó 12 pesos. Todos quedaron asombrados con el joven acordeonero, fue cuando le dijo a su progenitora: " me voy pa´la música". Su primer acordeón se lo regaló un Turco, como le dicen en nuestra tierra a todos los árabes. La primera composición, "Alicia la campesina", fue un homenaje a un amor que no sería el primero ni el último.

Nació en San Jacinto (Bolívar) el 4 de febrero, y formó su primer conjunto con Antonio Yaspe, Juan Gregorio Ortega, y Vicente Fernández y se casó con Lastenia Blanco. Como compositor, cuenta con más de 400 composiciones, en las que se destacan: "Flamenco, las miradas de Magaly, Perdí las Abarcas, El Clarín de la Montaña, Cariñito y la Pava Congona", con este último tema ganó el festival de Sincelejo en 1966. También ganó el Festival Sabanero de Arjona en 1967 y en el Festival de la Leyenda Vallenata ocupó el segundo lugar. 

Los viajes empezaron y Landero realizó giras a Venezuela, Panamá, República Dominicana y México. En éste país, fue declarado «Rey de la cumbia».

Nunca se olvidará esa carga de nobles intenciones, que siempre tuvo García Márquez, para que Andrés Gregorio, ganara una versión del Festival Vallenato. Además era un fiel admirador del toque de su acordeón. Andrés fue homenajeado como Rey Vitalicio en el Festival Vallenato de 1999 y falleció el 1 de marzo del 2000. Nos queda una sola tarea, luchar por nuestros compositores, acordeonistas, exaltarlos y valorar sus creaciones en aras de que no se pierda en el olvido lo que han hecho por el folklor.

martes, 18 de diciembre de 2018

"Cogió el Camino a la montaña" Y MURIÓ SIN VOLVER AL PLAN


Por Antonio Daza Orozco



Pasaron más de 60 años de esa tarde cuando Simón, en su loca carrera pon salir de El Plan, dejo enganchado su sombrero en un peralejo y ni cuenta se dio.

Esa tarde, la hija única de Santa Salas Perea y Francisco Baquero, Sara Maria estaba embarbascada y resoplaba como leona herida por que su sobrino Simón le sacó un merengue el que llegó a sus oídos el día menos pensado y eso no le gustó nadita… llena de soberbia se levanto lentamente de taburete donde estaba reclinada, botó el tabaco que fumaba al suelo y dijo: “Díganle a ese muérgano que no lo quiero ver más en el Plan, que aquí no vuelva a poner un pie”.

Esa sentencia fue notificada a Simón, que conociendo a su tía precipitó su ida y en su loca carrera por la sabana, hacia La Quinta, su finca en la Sierra Montaña, se le quedo enganchado el viejo e inseparable sombrero sobre un peralejo…

La historia de esa “expulsión” comienza con una invitación que le hiciera Simón Salas a Rafael Escalona para que fuera a El Plan, que allá le guardaba un sancocho de gallina. A los poquitos días Rafael se tropezó en el Valle con la vieja Sara, y le comento de la invitación que le hiciera Simón, y esta de inmediato le respondió “Gallinazo, te brindara Simón, porque ni gallinas tiene”.

No se sabe cómo se enteró Simón de lo que su tía le dijo a Escalona y para desquitarse le compuso el mentado merengue que en una parte dice:


”Una señora del poblado y que se fue
a indisponerme con Escalona, allá en el Valle 
porque seguramente necesitaba un traje
a cambio de una tacita de café”.

Ya lo había cantado, acompañado de Juan Manuel Muegues, en una parranda, pero no quería que ella se enterara por temor y respeto Cuenta que cuando Sara Maria Salas la escuchó, llena de rabia, gritó: “Lo necesita ese sinvergüenza, que ni siquiera calzoncillos ha usado nunca”

Desde su atalaya, en “La Quinta”, su finca en la Sierra Montaña, Simón oteaba a lo lejos las luces del Plan, nostálgico, resentido pero con un deseo endemoniado por volver… en esas duro casi 10 años porque nada pudieron hacer Poncho Cotes y otros amigos por convencer a la terrible Sara Salas, ni siquiera el canto que compuso escalona “El destierro de Simón” en el que describe su soledad y la tristeza que tenia por poder volver a El Plan. A su regreso todavía encontró guapa a su tía y ni modo de acercarse a esa mujer, que en veces era dadivosa, festiva, amigable y en otras sobresalía su carácter fuerte y firme… 

Simón recordaba la última frase que ella le grito cuando corriendo salió del pueblo “No se te olvide que yo me llamo Sara, pero mi apelativo es María” y seguro él sabía lo que quiso decir… De nuevo Simón Salas en su tierra se sentía extraño y eso lo molestaba, un día partió sin deseos de volver… era su segundo destierro, este algo voluntario.

Después de más de 60 años de su segunda partida, Simón Salas Núñez quiso romper su juramento y volver al Plan, "es que a cierta edad los pensamientos se vuelven melancólicos como le ocurre a una persona a sus 96 años" nos dijo... 

Pero el locuaz acordeonero que también fue compositor, ese que Sara María Salas Baquero echó de El Plan y quiso siempre volver, la muerte le dijo que no... 


"A mí me gustaba también la música de viento y por eso mi mamá me llevó a Urumita, estaba muy pelao. Me puso un maestro en Urumita para que me enseñara y a mí me gustó fue la trompeta, pero pequeña. Me dieron un bajo grandote, ¡nombe! no sea pendejo, me dio rabia y mi mamá me llevó a la casa. No volví”, dijo Simón"